TRABAJANDO PARA LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA


 

 

Los pasados días 20 y 21 de julio, organizadas por PROCUMEDIA, se  han celebrado las IV Jornadas de Mediación Ciudad de Valladolid, sobre mediación y prácticas restaurativas en infancia y adolescencia, en las que hemos tenido la suerte de participar.

Imposible trasladar a este espacio todo el trabajo de dos intensos días de compartir conocimiento, experiencias, propuestas y emociones. Sin embargo, voy a tratar de destacar solo algunas de las que resuenan en sintonía con SOLVER:

 

– Visión  positiva de los niños, niñas y jóvenes reconociendo su potencial y la necesidad de hacerles protagonistas y no meros espectadores de su historia [Alberto Bustos].

– Imprescindible coordinar Centros, Instituciones y Administración para dar estabilidad a las normas educativas [Juan A. Valdivieso]

– El deporte como elemento educativo, socializador y de convivencia pacífica, en el que poco a poco se va implantando la resolución de conflictos y la mediación [María Morán y Marisa Santana].

– Necesario trabajar la resolución de conflictos con todos los miembros de la comunidad educativa, no solo con los alumnos [José Antonio Veiga].

– Enfoque en el cambio del sistema retributivo tradicional al sistema restaurativo: generación de contextos sociales más cohesionados que aporten a los niños, niñas y jóvenes otros modelos de interrelación basada en el vínculo y no en la jerarquía. Reforzar la confianza hace menos necesaria la seguridad [Luciana Cataldi].

– Aporte a la mediación de la Programación Neurolingüistica y de las prácticas restaurativas desde el trabajo imaginativo con las emociones [Encarna Leal y M. Dolores Hernández].

– Importancia del ocio, entendido como un derecho. Concluimos que a los jóvenes sí que les importan las consecuencias. Debemos trasladar la mediación y el acompañamiento también a la calle y ayudarles a generar alternativas valientes e imaginativas [Paloma Lavandeira].

– Los Mapas mentales y el pensamiento visual como potente herramienta para la gestión creativa de las emociones y los conflictos: con ellos conseguimos hacer visible lo invisible [Paco Cobos].

– Refuerzo de la expresión corporal y la comunicación no verbal, sobre todo en lo que tiene que ver con nuestras emociones y las de las personas a las que acompañamos en mediación [Antonio Fraile].

– Maravillosa visión de lo que significa EDUCAR desde una sencilla pregunta ¿educar es fácil o no? [Luis Aretio].

No quiero dejar de hacer una referencia a las comunicaciones que, aunque más breves, fueron igualmente interesante: ideas sobre herramientas interiores para los mediadores [Isabel Bujalance] y experiencias valientes e imaginativas para llevar la resolución de conflictos y la mediación a la infancia y la adolescencia [Esther Espinosa e Irene Sendín].

Cerramos el trabajo con Billy Elliot, ejemplo de resiliencia y transformación de la realidad a través de la pasión de un niño de 11 años por la danza [Mar del Rey y Amparo Quintana] y con la Clausura de la mano de Carlos Villagrasa, firme defensor de los derechos de la infancia y adolescencia, y de la mediación.

Termino pidiendo disculpas por la osadía de resumir tanta generosidad en tan pocas palabras y dando las gracias a todos los ponentes y los participantes por estos días; de un modo especial a Nuria Calvo y Gloria Calderón (PROCUMEDIA) por la iniciativa y el esfuerzo de poner esto en marcha. Espero seguir compartiendo momentos con todos ellos en pro de nuestro crecimiento personal y profesional como mediadores, y en pro de la mediación, que finalmente viene a ser la misma cosa.

¡¡Muchas gracias!!

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