Emociones y sentimientos: Protagonistas sin papel en los conflictos


Las emociones y sentimientos son la prueba de que estamos vivos; son una reacción natural ante lo que vivimos, y nos permite relacionarnos con los demás. No todas las situaciones que vivimos a diario hacen que reaccionemos del mismo modo y con la misma intensidad. La expresión de emociones y sentimientos, es muy importante para nuestro desarrollo afectivo y social,  nos sirve, desde que somos muy pequeños, para aprender y adaptarnos al contexto. Por lo tanto, es un ingrediente básico de nuestra relación con los demás.

Las emociones: son agitaciones del ánimo producidas por ideas, recuerdos, apetitos, deseos, sentimientos o pasiones, son estados afectivos de mayor o menor intensidad y de corta duración. Se manifiestan por una conmoción orgánica más o menos visible, es una agitación del ánimo acompañada de fuerte conmoción somática. Según la RAE emociones son “estados de ánimo producido por impresiones de los sentidos, ideas o recuerdos que con frecuencia se traduce en gestos, actitudes u otras formas de expresión”.

Los Sentimientos: son tendencias o impulsos, estados anímicos. (orgánicos), estado afectivo de baja intensidad y larga duración, son impresiones que causan el ánimo las cosas espirituales. Son también estados de ánimo. Vienen de los sentidos. Según la RAE son “ Impresiones o movimientos que causan en el alma las cosas espirituales. Estado del Animo afligido por un suceso triste o doloroso”

Hay situaciones que, de hecho, no provocan en nosotros ninguna reacción. Es importante que aprendamos a conocer nuestro repertorio de emociones, para poder ajustar nuestras reacciones emocionales. Para poder expresar correctamente nuestras emociones, debemos ser capaces de “dominarlas”, y darles una forma de expresión adecuada. A esto es a lo que llamamos autocontrol emocional (gestionar los sentimientos).

Nos referimos a control emocional como una habilidad necesaria para el buen desarrollo de nuestras relaciones sociales, es la capacidad que nos permite controlar a nosotros mismos nuestras emociones y no que estas nos controlen a nosotros, sacándonos la posibilidad de elegir lo que queremos sentir en cada momento de nuestra vida. Esos acontecimientos no son los que manejan nuestra vida, sino nosotros mismos, como sujetos activos manejamos nuestra felicidad dependiendo de la interpretación que hacemos de ellos. Todas las sensaciones llegan precedidas por un pensamiento y sin la función del cerebro no se pueden experimentar sensaciones.

Las emociones afectan tanto a las reacciones que se producen en nuestro cuerpo como a nuestros pensamientos. Si aprendemos a controlar nuestros pensamientos, controlaremos mejor nuestras emociones. El autocontrol emocional y conductual es un factor de protección frente al consumo de drogas. Favorece la comunicación y mejora el clima familiar. Los padres somos modelos de los hijos en la manera de enfrentarnos al mundo, de manejar nuestras emociones y nuestras conductas.

Los Enemigos del control emocional: Tendemos a proyectar nuestros defectos en los demás y tendemos a proyectar fuera de nosotros la solución de los problemas que experimentamos.

La ira suele tener como desencadenante una frustración provocada por el bloqueo de deseos o expectativas, que son defraudados por la acción de otra persona, cuya actitud percibimos como agresiva. Es cierto que podemos irritarnos por cualquier cosa, pero la verdadera ira se siente ante acciones en las que apreciamos una hostilidad voluntaria de otra persona. También los ruidos fuertes o continuos, la prisa, las situaciones muy repetitivas, pueden producir enfado, ira o furia. En casos de furia por acumulación de diversos sumandos, uno puede estar furioso y no saber bien por qué.

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