LA FIGURA DEL FACILITADOR


FACILITAR, ¡¡Que bonito concepto!! Hacer fáciles las cosas, facilitar la vida a alguien, poner fácil algo…. seguro que a lo largo de nuestra experiencia vital hemos tenido situaciones en las que hemos pedido facilidades (para aprobar, para comprarnos algo, para resolver una cuestión….) y nos las han dado… o no. 

El concepto toma otro tono cuando no es una persona singular quien pide facilidades, sino que es una Convención Internacional la que reconoce la necesidad de un colectivo de que se le “facilite” algo. Ahí ya las cosas se ponen serias. 

¿Y eso pasa? Pues si. En 2006 Naciones Unidas consideró que había un colectivo que necesitaba que sus derechos se reconocieran de una manera real y efectiva por su especial vulnerabilidad. Ese colectivo es el de las personas con discapacidad. España ratificó la Convención en 2008, por lo que se convirtió en un espejo al que mirar el resto de  normas internas de nuestro ordenamiento jurídico. Esta Convención establece en su artículo 13 que los Estados asegurarán los ajustes del procedimiento necesarios para poder garantizar un acceso a la justicia en igualdad para las personas con discapacidad. Y el Estatuto de la Víctima del delito de 2015, aunque es de aplicación a la población en general, hace especial referencia a las personas con discapacidad y los menores como colectivos en los que se da una revictimización en los procedimientos judiciales debido a su especial vulnerabilidad. 

Así contextualizada esta figura, de aplicación tanto con menores como con personas con discapacidad, valoramos que acompañar de manera imparcial a una víctima, testigo o agresor, va a permitir un correcto e  igualitario acceso a la justicia. El hecho de que a los menores o a las personas con discapacidad se les explique lo que está sucediendo de una manera clara y FÁCIL, que se planteen las consecuencias de determinadas decisiones con lenguaje FÁCIL, y que incluso las sentencias judiciales estén “traducidas” a Lectura FÁCIL, permite pensar en una sociedad igualitaria, accesible a todos por igual, pues hacer FÁCILES las cosas es el primer paso para integrar. 

El facilitador no es un abogado con buena actitud ante la víctima, ni un mediador que va a buscar una solución a través de un procedimiento distinto al adversarial, ni el psicólogo del equipo psico social que trata a las personas con cercanía y buen rollo. Todas estas actitudes y figuras ayudan a un desarrollo menos traumático del procedimiento judicial, pero no es un facilitador. 

Este profesional es una persona formada para acompañar a menores y/o personas con discapacidad en el procedimiento, desde el momento en el que se realiza la denuncia, hasta la recogida de la sentencia. Permite establecer un entorno seguro en el que no sea necesario repetir 10 veces la misma narración ante 7 profesionales diferentes, como sucede en muchos casos. Puede determinar la veracidad de la declaración por sus conocimientos psicológicos. Y sobre todo, hace que el camino que se inicia muchas veces en la comisaría de policía sea más FÁCIL para todos y,  sobre todo, para menores y personas con discapacidad. 

Por ello, desde SOLVER, en nuestro afán por hacer más FÁCILES las soluciones en momentos en los que no parece sencillo, apostamos por dar cabida a la figura del facilitador como acompañante en los procedimientos judiciales, a su incorporación en la conciencia común y a su promoción por parte de los poderes públicos a fin de conseguir una igualdad real y efectiva.

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