Relaciones entre Padres y Adolescentes: ¿Oportunidad o Amenaza?


A lo largo de estos meses hemos estado realizando diversas actividades en las que hemos puesto en relación a padres y adolescentes: Talleres para padres, mediaciones entre padres e hijos adolescentes…

En todos ellos hemos encontrado elementos comunes que, una vez abordados, han facilitado soluciones a cuestiones que las familias nos planteaban cómo muy difíciles de resolver.

Por un lado los padres, generalmente, no tienen en cuenta los procesos evolutivos que son propios de este periodo madurativo. A pesar de la inquietud por conocer aspectos teóricos sobre sus hijos, plantean como dificultades elementos propios de desarrollo biológico:

  • los problemas de relación que implica el estar más tiempo con los amigos,
  • tener un descontrol emocional importante,
  • el descubrimiento de una sexualidad nueva para los menores,
  • la rebeldía,
  • dejar de aceptar incondicionalmente lo que dicen los padres, etc.

En la mayoría de las ocasiones una correcta revisión de estos aspectos, así como recordar elementos para establecer modelos comunicativos correctos, ser conscientes de la necesidad de negociar normas y límites o trabajar algunas herramientas de control emocional son suficientes para poder acompañar este periodo transitorio de la vida que es la adolescencia.

En cuanto a los hijos, suelen entender la relación con los padres como buena, aunque ya no pasen tanto tiempo con ellos. Fruto de esa maduración y desarrollo no aceptan las normas a la primera, o comienzan a explicitar sus propias ideas sobre moda, música, política o relaciones sociales.

En ambos casos la búsqueda de la autonomía de los adolescentes es la finalidad principal de las relaciones filio-parentales en este momento de la vida. Seguir, como padres, intentando que hagan las cosas de cuando eran niños no facilita este proceso. Y, en cuanto a los hijos, querer vivir como cuando eran niños pero con los “derechos” de los adultos tampoco favorece esa autonomía. Estos ajustes que requiere el paso por esta etapa de transición a veces son más sencillos con el acompañamiento adecuado.

Ana Belén Sevillano Pérez

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